domingo, 26 de junio de 2011

Cosmovision andina

En el libro “Qhapaq Kuna, mas allá de la civilización” (J. Lajo, Cusco 2002) se explica que en el mundo andino el origen de todo lo existente es una “Paridad”, es decir en el principio cosmogónico hay dos elementos o esencias diferentes, y allí citamos al Inka Garcilaso cuando escribe sobre el primer diálogo intercultural del Inka Atahualpa con Valverde. El Inka quiere entender la lógica o “razón” de los “wiracochas”; y fuerza el traslado a su lógica tetramétrica cuando dice: “...el Dios tres y uno, que son cuatro... por ventura ¿No es el mismo que nosotros llamamos Pachacamac y Viracocha?”, claramente el Inka hacia alusión a su “Madre y Padre” cosmogónicos. Esto ratifica nuestra hipótesis inicial: En el mundo indígena todo es par o se da por parejas, lo que se presenta como impar (o “ch’ulla en Puquina) existe solo en apariencia y transitoriamente. Pero como se ha cuestionado tanto la idoneidad de Garcilaso de la Vega, para hablar de nuestra cultura andina, debemos apoyarnos en otros recursos idiomáticos para apoyar nuestra tesis.

En primer lugar usaremos algunos vocablos quechuas, como son Yana y Yanan, Puri y Purin, Churi y Churin, etc; también usaremos el mito de Sachamama y Yacumama, finalmente nos apoyaremos en el vocablo Pacha que significa cosmos: Tiempo y Espacio y un vocablo mas especializado, pero en idioma Puquina: PAQAS[1], que significa cosmos en términos materiales o exclusivamente en “coordenadas espaciales”, significando Pacha su contraparte, es decir solamente “tiempo”.

En el Runa Simi, que es idioma usado por millones de nuestros hermanos, existen vocablos para designar conceptos pares, todo el idioma esta plagado de estas “paridades”, a pesar de la decodificación o cristianización de los idiomas quechua, aymara y puquina. Ahora, usaremos el ejemplo más bello en el idioma quechua, pero también el más aleccionador, para mencionar o expresar las dos esencias de todo lo existente, al parecer estos vocablos y su conjunción se salvaron de ser modificados, traficados o profanados, por la misma fuerza de sus contenidos y su uso irremplazable o insustituible. Me refiero a los vocablos YANA y YANAN.


El primero, Yana como adjetivo significa “negro, oscuro, u oscuro fuerte” (Lira, 1982), pero tiene otro significado como sustantivo, a saber: “Mujer que es pretendida por un hombre, o viceversa” y por extensión “persona que está bajo la absoluta dependencia de otra, o que está bajo la dominación de alguno”. Es decir Yana significa: “templado”, “enamorado”, “cautivo de amor”, sea varón o mujer; y es que en nuestra cultura solo puede existir esta esclavitud[2], “voluntaria”, forzosa, irrenunciable; o como añade Lira: “Wáylla t’ika yanas-challay”, que significa: “mi negrita linda, flor de la pradera”. Y aquí esta lo “mágico” del runa simi y lo poético[3] de nuestra cultura, YANAN significa, según el mismo diccionario: Sustancia, esencia, extracto puro, flor de la harina. Es decir, lo complementario de YANA, es YANAN, que significa lo“blanco-puro”, el significado opuesto a “la otra sustancia” que es lo negro, algo correspondiente pero opuesto proporcionalmente a Yana.

Todo lo anterior, se ratifica con el significado sorprendente de YANANTIN y que es, también en el Diccionario de Jorge Lira: “ambos amantes juntos, el amante con su amada o viceversa”, dado que tiene añadido el aglutinante o sufijo TIN[. De aquí también surge el verbo YANAPAY. que significa: Cooperación recíproca, acción de ayudar o trabajar con otro y a sus órdenes (Lira, 1983[5]); es decir complementando y proporcionando trabajo. Hemos explicado también la misma “lógica andina” para el juego binario de los templos cuadrados solares y los templos circulares estelares presentes en la arqueología andina, cuyas relaciones de complementariedad y proporcionalidad, están explicadas por el “puente”, “travesaño” o “tranca”, que se establece cuando iniciamos una operación con un elemento común a ambos símbolos geométricos: El diámetro de un círculo que tiene inscrito un cuadrado y cuya diagonal coincide con el referido diámetro, operación geométrica que representa la generación de la cruz cuadrada del Tiwanaku (vulgarizada con el nombre de Chakana). Este es nuestro punto de partida para hacer un puente entre la filosofía y la geometría “cristalina” del mundo andino. Y también esta lógica nos lleva en su desarrollo a aprender bien cada símbolo de la cultura andina, esta “lógica andina” podrá ayudarnos a “leer” los códigos de la sabiduría ancestral andina. Por ejemplo: esas grandes sierpes o amarus: “Yakumama y Sachamama” de las que nos habla el Amauta Luis E. Valcárcel en su célebre “Etnohistoria del Perú Antiguo-UNMSM 1967”. Según este mito: “Los tres mundos –Pachas- se hallan unidos por estas dos sierpes míticas, dioses del agua y la fecundidad”, nos da una pista magistral para que aprehendamos el símbolo del agua (Yaku) como una serpiente sinuosa u ondulante (Chokora) “que da vueltas ampliando su tamaño” y que se refiere a las ondas o círculos concéntricos que aparecen en el agua cuando algo rompe la tranquilidad de su superficie...

Este “símbolo” que nos regala el agua “es” el tiempo y el movimiento, nos hace literalmente “ver el tiempo” o más precisamente: la energía del tiempo, que oscila cíclicamente y que se puede sintetizar en una imagen de DOS [6] esferas concéntricas: una mínima o epicéntrica o “Ukhu Pacha”, y otra máxima o periférica o “Hanan Pacha”, pero además estas son distinguibles desde una “frontera” o “puerta” (por eso mismo el Punku Inka es trapezoidal) o esfera intermedia que surge por la oscilación de las dos anteriores[7], ésta en realidad es un ‘encuentro’ o ‘cruce’ de las anteriores, éste lugar de encuentro o TINKUY intermedio es el “aquí y ahora” o “Kay Pacha”. Pero el símbolo de la serpiente o “Chokora” solo representa al Uku-Pacha, en cambio el Hanan Pacha tiene como símbolo el Ave o Condor y el Kay-Pacha esta simbolizado por el felino o Puma, estos tres animales simbólicos representan la complejidad de la organización política de la confederación Inka que la explicaremos en otro artículo. El diámetro del círculo es el único elemento lineal con el que se puede medir a sí mismo y “parear” exactamente el símbolo entregándonos el lado de un cuadrado, que es el primer polígono paralelepípedo que circunscribe a nuestro círculo original. Ahora que ya sabemos que el cuadrado es el otro símbolo, lo cual coincide con la simbología de los templos de la isla de Amantani (en el lago Titicaca) o “Pachatata”, que complementa al templo circular o “Pachamama”, tal como hemos argumentado en el libro ”Qhapaq Ñan, la ruta Inka de sabiduría”. Con estos elementos ya podemos reconocer el significado de Ch’ekkalluwa o “el camino de la verdad” o de la vida, y su relación con el ángulo de giro del eje de la tierra o “I”, (que según algunos filósofos[8], es el “Dios” primordial de todas las culturas tradicionales) y que en la cultura del pueblo Puquina es el principio de la vida y de la conciencia, el generador de I-nti, I-nka e I-llapa. Esto lo explicaremos en el último artículo de esta serie, valiéndonos de los vocablos Puquinas: “Pacha” y “Paqas”, cuyo significado es “Tiempo” y “Tierra” (Espacio) respectivamente.


http://books.google.es/books?id=HzK1X6_QaIAC&pg=PA10&lpg=PA10&dq=ch'ekkalluwa&source=bl&ots=GSxWZIHRTN&sig=hTknczqqVKpc-0ttKTTdSpN135A&hl=es&ei=RpsHTr6qF4m38gOq2IHaDQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&sqi=2&ved=0CB8Q6AEwAQ#v=onepage&q=ch'ekkalluwa&f=false

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